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martes, 1 de marzo de 2016

LOS GRUPOS SANGUÍNEOS Y LA ALIMENTACIÓN (parte cuarta)

En el último artículo vimos cómo el tipo A, grupo sanguíneo descendiente directo del grupo O, se abre camino en la humanidad a fines del período neolítico, gracias a ciertos cambios ambientales: establecimiento de comunidades, agricultura y domesticación de animales. Debido a ésto los sistemas digestivo e inmune sufren un drástico cambio que redunda en la composición de la sangre (CONECTAR: GRUPO SANGUÍNEO A)

En cambio el grupo B tuvo un origen diferente...


EL GRUPO "B" (DE BALANZA)

"La sangre del tipo B se desarrolló en algún momento entre los años 10.000 y 15.000 a.C., en la región montañosa del Himalaya, hoy perteneciente al Paquistán y la India. Desplazada desde las exuberantes y cálidas sabanas del este africano hacias las frías regiones montañosas del Himalaya, la sangre del tipo B inicialmente puede haber experimentado una mutación en respuesta a los cambios climáticos. Apareció por primera vez en la India o la región de los Urales asiáticos entre las tribus caucásicas y mongoles. Este nuevo tipo de sangre pronto llegó a ser una característica de las grandes tribus de habitantes de las estepas, que por ese entonces predominaban en las planicies euroasiáticas.
A medida que los mongoles se trasladaban a través de Asia, el gen del tipo B se afianzaba firmemente. Los mongoles se desplazaron hacia el norte procurando una cultura dependiente de los rebaños y la domesticación de animales, como lo reflejaban su dieta cárnica y sus productos lácteos.
Dos grupos diferentes de individuos del tipo B se diseminaron a medida que los pastores nómades penetraban Asia: un grupo agrario comparativamente sedentario en el sur y el este; y una sociedad nómade y guerrera que conquistó el norte y el oeste. Los nómades eran jinetes diestros que penetraron en el este europeo y diseminaron el gen del tipo B, del cual todavía existe una gran proporción en muchas poblaciones de Europa oriental. En el ínterin, una cultura basada exclusivamente en la agricultura se había diseminado en toda China y el sudeste asiático. Debido a la naturaleza de la tierra que habían escogido cultivar y a los climas excepcionales para sus regiones, estos pueblos crearon y utilizaron técnicas sofisticadas de riego y cultivo, que mostraban una asombrosa mezcla de creatividad, inteligencia y planeamiento.
El cisma entre las tribus guerreras del norte y los agricultores pacíficos del sur era profundo, y ha dejado vestigios en la cocina del sur de Asia que utiliza muy pocos productos lácteos. Para los asiáticos, los productos lácteos son el alimento de los bárbaros, lo cual es lamentable porque la dieta que ellos han adoptado no es la más adecuada para el grupo sanguíneo B.
De todos los grupos sanguíneos, el tipo B muestra la distribución geográfica más claramente definida. Extendiéndose como una gran faja a través de las llanuras euroasiáticas y hacia el subcontinente indio, el tipo B se puede encontrar en gran número desde Japón, Mongolia, China e India hasta las montañas Urales. Desde allí hacia el Occidente la proporción declina hasta alcanzar un bajo porcentaje en el extremo occidental de Europa.
El reducido número de individuos del grupo B entre los europeos occidentales representa la migración occidental de los pueblos nómades asiáticos. Esto se aprecia mejor entre los europeos occidentales que residen más al este, los alemanes y austríacos, que tienen una alta incidencia de sangre del tipo B si se comparan con sus vecinos más occidentales. La más alta incidencia del tipo B entre los alemanes ocurre en el área aledaña al río Elba superior y medio, que en épocas antiguas se consideraba nominalmente como la línea divisoria entre la civilización y la barbarie.
La India moderna, habitada por pueblos caucásicos, tiene una de las más altas incidencias de sangre del tipo B en el mundo. Los coreanos y los chinos del norte tienen porcentajes muy altos del tipo B y muy bajos del tipo A.
Las características del grupo sanguíneo de las diferentes poblaciones judías ha sido de gran interés para los antropólogos. Como regla general, sin considerar su raza o nacionalidad, hay una tendencia hacia un más alto porcentaje de sangre del tipo B. Los askenazíes y sefardíes, los dos mayores grupos judíos, comparten los altos niveles de sangre del tipo B, y parecen tener muy pocas diferencias. Los judíos babilonios anteriores a la Diáspora difieren considerablemente del tipo O arábigo, predominante en la población de Irak (donde estaba situada la Babilonia bíblica) en que son principalmente del tipo B, con alguna incidencia del tipo A.
continuará...

del libro LOS GRUPOS SANGUÍNEOS Y LA ALIMENTACIÓN del Dr. Peter D'Adamo


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Saludos cordiales,
Mariel Alabarcez - Terapeuta Zen Shiatsu -


CABA. Argentina

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Mariel Alabarcez "CONECTAR "
Terapeuta Zen Shiatsu