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jueves, 28 de enero de 2016

CUENTOS CHINOS Y RELATOS ZEN (parte tercera)

"Las historias de esta antología son registros de todo esto, pero... no crean que leer estas historias es suficiente para saber qué es el zen. Para saberlo hay que experimentarlo, hay que practicar zaZen.
El primero de los ocho del Óctuple Noble Sendero transmitido por el Buddha Shakyamuni es: Pensamiento Correcto. En consecuencia, basándose principalmente en los Sutras del Prajna-paramita, la escuela Ch'an desarrolló sus propias técnicas lógicas con una dialéctica muy elevada. La negación de la negación, por ejemplo, que Hegel tomó de estas técnicas, es sólo la más elemental. Pero la mera lógica no es suficiente para lograr la iluminación. En consecuencia, además de las técnicas lógicas, los maestros Ch'an crearon técnicas "ilógicas", destinadas a sorprender y hasta desconcetar la mente del practicante, a fin de liberarla de todas sus ataduras.
Una observación detenida permite ver que los diferentes métodos apuntan a una meta común: liberar a la mente en forma absoluta de sus ataduras, evitar que caiga en la trampa de la dualidad, y en la trampa de la unidad. La unidad acarrea implícita la noción de dualidad; si hay unidad, entonces también hay dualidad. Mientras nos apeguemos a nuestra visión subjetiva de las cosas, seremos ignorantes de la realidad objetiva, y chocaremos contra ésta. Si nos atenemos sólo a la realidad objetiva, carecemos de visión interna. En ambos casos estamos atados, ya sea a la realidad objetiva o a nuestro idealismo subjetivo. Pero cuando ambas se interfunden, podemos liberarnos tanto de una como de la otra. Nuestra mente es tan clara como la de un bebé recién nacido, y somos libres tanto de actuar como de no actuar, sin compulsión alguna, aunque después de todo... quién nos ata?(...)
La iluminación en el Ch'an pasa -si se pudiera hablar de etapas- por dos etapas. La primera es el período de disciplina estricta hasta que el practicante está listo para despertar. La segunda es cuando el maestro advierte que la primera está cumplida. El practicante ha dominado la disciplina y está listo para despertar. Éste es el momento en que debe darle el empujón para que deje de atarse a ciertos aspectos de la disciplina y despierte. Podría hacerse un paralelo con el aprendizaje de un instrumento musical. Durante un tiempo, hay que someterse a la disciplina para adquirir técnica en el instrumento, hasta que éste se vuelva parte del cuerpo y la mente del instrumentista. Una vez logrado esto, se corre el enorme peligro de quedar atrapado por la técnica y volverse un intérprete frío, solamente técnico. Es el momento de "mandar la técnica al corcho" ya que, no sólo el instrumento es parte de nuestro cuerpo y mente: la técnica también. Ahora es necesario olvidarse de la técnica del instrumento, olvidarse de sí mismo y dejar lugar a la música. En una reunión con el guitarrista JohnMcLaughlin le escuché decir: "Cuanto menos yo, más música".
En el Ch'an, éste es el momento en que un maestro apela a las técnicas ilógicas para despertar al practicante, terminar de desatar su mente y advertir que en este punto, haga lo que haga, el Chán y él son una misma cosa. Cada acción, cada respiración en este punto, es Ch'an. Pero como el practicante aún no lo ha advertido, no es conciente -por así decirlo- de su "técnica", su maestro apelará a: un grito o un golpe o eventualmente a decirle que se marche y cuando lo está haciendo, lo llamará por su nombre. Según el caso, esto actuará sobre el centro de su ser y, como una espada partiendo en dos una fruta, terminará de soltar su mente y dejarla libre. En esta antología se incluyen varias historias que ilustran estos principios. Cada maestro se especializa en cierta técnica. Por ejemplo Lin-ji se especializaba en el ¡Ho!, el grito Zen, mientras que Ma-tzu acostumbraba decirle al practicante que se fuera y luego lo llamaba por su nombre. La técnica ilógica particular de cada maestro es irrelevante, lo que importa es que cumple la función de despetar al practicante, y lo hace excelentemente bien, como es lógico".
continuará
fragmento del prólogo (a cargo de Roberto Curto) del libro "El Arte de los Maestros Zen", Antología, de Tao Yuang

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Saludos cordiales,

Mariel Alabarcez - Terapeuta Zen Shiatsu -

CABA. Argentina

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Mariel Alabarcez "CONECTAR "
Terapeuta Zen Shiatsu