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miércoles, 27 de enero de 2016

CUENTOS CHINOS Y RELATOS ZEN (parte segunda)

Un antiguo poema clásico dice que el Zen es una transmisión especial:
"Fuera de la enseñanza, aparte de la tradición,
No se apoya en palabras ni en letras,
Apunta directamente al corazón del hombre,
Mira dentro de la propia naturaleza y alcanza el estado de Buddha".
Así como es posible tener idea de qué es el jazz escuchándolo, también es posible tener una cierta noción de qué es el Zen a través de sus artes: la pintura, caligrafía y la poesía. Podemos saborearlo en la taza de té, percibir su aroma en el perfume a fuego de hojas de otoño del incienso quemado en el Zendo (la sala de meditación), oírlo en el silencio del bosque, y en el sonido de un shakuhachi soplado sin ser soplado, escuchado a la distancia. Y también podemos, hasta cierto punto, percibirlo a través de las historias y diálogos Zen. Hay una gran cantidad de estas historias que narran "demostraciones Zen", registradas principalmente en dos grandes colecciones: el Registro de la Transmisión de la Lámpara y el Registro del Acantilado Azul. Estos dos Registros conservan las historias de los grandes maestros del Zen en China, su lugar de origen. Hay también colecciones de historias de los grandes maestros del Japón.
En el lenguaje del Ch'an (Zen), se llama transmisión de la lámpara cuando un maestro iluminado lleva a despertar a la iluminación de su propia mente a un practicante (monje o laico). Esto suele tener lugar mediante lo que se denominan métodos ilógicos, los que sin embargo, aunque sean ilógicos, tal como lo indica su nombre, son métodos. A quien ha logrado esta experiencia se lo llama en chino: chu, que significa: es su propio maestro. Una de las formas más usuales es el tipo de diálogo denominado en chino kung-an y en japonés koan. Por ejemplo, un kung-an famoso es el siguiente:
"Un día Lu Hsüan, el gobernador, le dijo al maestro Nan-chüan (en japonés, Nan-sen): "Un hombre crión un ganso en una botella. Cuando el ganso creció, el hombre se dio cuenta de que no podía sacarlo d ela botella sin matarlo. No quería romper la botella ni matar al ganso. ¿Qué haría usted, maestro?"
Nan-chüan inmediatamente gritó: "¡Oh! ¡Gobernador!"
Lu Hsüan respondió: "¿Sí, maestro?"
Nan-chüan dijo: "Ya está afuera"
Ante esto el gobernador despertó.

La técnica del kung-an consiste en utilizar un argumento, frase, grito o acción -generalmente desconcertante- que hace detener el pensamiento discursivo que nos lleva a confundir la mera intelectualidad con la realidad, el fiel de la balanza con el objeto pesado, el dedo que señala la luna con la luna señalada. No significa que no haya que pensar. Por el contrario, los métodos lógicos y dialécticos del Ch'an son posiblemente los más elevados que se conozcan. Pero el pensamiento es una función que debe mantenerse dentro de sus límites, y el Ch'an nos pide que tengamos una percepción directa e instantánea de la realidad. Una percepción que no se puede lograr mediante la mera intelección.
(...)
Si bien las historias Zen tienen una fuerte cuota de humor -el humor nunca está ausente en cualquier enseñanza tradicional-, van más allá de la simple humorada o de lo anecdótico. El registro de las historias y diálogos es el registro de la enseñanza misma del Zen. Fueron anotadas para ilustrar diferentes principios y técnicas del Zen en acción. Esto suele pasar inadvertido al público en general, entre otras cosas porque muchas veces, simplemente ignoran que estos principios y técnicas existen. No sólo le sucede al público general: también es cierto para muchos practicantes de Zen que, por diferentes razones, caen en una práctica simplista, reduciendo todo a "Zen es zaZen". Un viejo dicho expresa que "Sutras sin zaZen es malo, pero zaZen sin Sutras es peor". Lo que quiere decir con esto es que, además de la práctica de zaZen, recitación de Sutras, etc., es necesario lo que Suzuki Roshi -el fundador del Zen Center de San Francisco- llamaba: "Alimento para el cerebro".
Es verdad que la percepción directa a la que apunta el Zen no pasa por el intelecto. Pero no es menos cierto que también se vale del intelecto. No hay que olvidar que el primero de los Ocho Nobles Senderos que conducen a la iluminación es justamente: Pensamiento Correcto.
continuará
fragmento del prólogo (a cargo de Roberto Curto) del libro "El Arte de los Maestros Zen", Antología, de Tao Yuang

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Saludos cordiales,

Mariel Alabarcez - Terapeuta Zen Shiatsu -

CABA. Argentina

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Mariel Alabarcez "CONECTAR "
Terapeuta Zen Shiatsu